jueves, 26 de enero de 2012

Una foto borrosa

Ayer por la tarde, el nómada que habita dentro de mí escuchó su voz interior. Esto fue lo que le dijo:


"Y pensé en todos aquellos

que pasaron por mi vida,

los que dejaron huella en ella,

los que anduvieron de puntillas.

Me pregunté cuánto tiempo tardarían

en cicatrizar las heridas.


Pensé en que moría

sin haber llegado a los veintisiete,

edad maldita para todo

amante del rock como yo.


Recordé a Jim, a Amy,

a Janis, a Jimi,

recordé a Eduardo,

la estrella más fugaz de todas,

muerto con apenas veinte años.


Sonaron en mi mente

los acordes del "Acto",

"Autosuficiencia", "Quiero ser santa"...


Me acordé de su foto

con los otros Pegamoides

paseando en barca por el Retiro:

Nacho, Ana, Carlos, Olvido.


Me dije a mí mismo

que no todo fue en vano,

que nunca el tiempo es perdido.


Pensé que aquella imagen

no era otra cosa

que una foto borrosa.


Finalmente, pensé en mi familia:

mis padres, mis abuelos,

mis tíos y mis primos,

mis fieles amigos.


Me dije: "Si muriese ahora,

aunque lo hiciese tranquilo,

les destrozaría la vida.

Me queda aún mucho que vivir,

mucha guerra que dar,

muchos caminos que elegir,

mucho mar por contemplar".

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